miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cuéntanos Gabriela...!

Sin lugar a dudas estas navidades los festejos habían de llenar de alegría a los integrantes del Equipo Mágico; estar llenos del Espíritu Navideño, poder prestar ayuda a los más necesitados, y la exitosa misión en "El País de la Libertad"....
Desde luego no había habido tiempo de oír de labios de Gabriela, los hechos que habían ocurrido en la última aventura del Equipo Mágico. Los festejos de la Navidad se revelaban como lo más importante a realizar, de nuevo hubo días en que el bosque se lleno de la fuerza desatada del Hada del viento para limpiar el Bosque Mágico y la posterior tarea de adornarlo para la llegada de Papa Noel.
Además había que agregar los habituales compromisos con familiares y amigos, es así que las niñas apenas podían darse una escapada para colaborar con la decoración del bosque y del Castillo del Hada del Oeste.
Pero todo era más sencillo gracias a que dentro de sus corazones reinaba el Espíritu Navideño y esto les llenaba de alegría y felicidad.
Así que el día después de la Noche Buena y luego de jugar todo el día con los fabulosos regalos que les había traído Papá Noel; Gabriel y las niñas se dirigieron al Castillo del Hada del Oeste especialmente invitados por esta para disfrutar de la merienda. Allí estaban los dragones azules ya que Drako tampoco había soltado prenda sobre lo ocurrido en El País de la Libertad y había preferido dejar a Gabriela el honor de contar lo sucedido.
Sentados alrededor de una mesa sencilla de pastelitos y chocolate todos estaban muy ansiosos y mientras los dragones luchaban por ubicarse sin destrozar el jardín, Gabriela comenzó su relato:
- Antes que nada quería agradecer a Drako, que fue quién me llevo a conocer aquellas cumbres nevadas como lo prometió - La niña miro en direccion a su dragón y este le devolvió el gesto con una leve reverencia   acompañada de una sonrisa cómplice - Sin su ayuda sin duda jamás hubiésemos encontrado la flor mágica del ceibo, Gracias amigo - Repitió la niña sonriendo de buen grado.
A continuación se puso en pié y ocupando el centro del jardín comenzó por fin con el relato. Con lujo de detalles relató la despedida del grupo y el vuelo rápido hacia las montañas del oeste, como llegaron a la cima de aquel macizo que comenzaba a colorearse de tonos rosáceos, la belleza de las cumbres nevadas extendiéndose al norte y al sur, volcanes apagados y cumbres nevadas se sucedían sin fin por donde mirase.
Solo se lamentó de no poder ver completamente la salida del sol desde las cumbre, la misión estaba primero y aún no habían encontrado ninguna flor mágica...
Todos estaban arrobados con el relato y la forma en que la niña se movía y se expresaba con ademanes y gestos muy expresivos, tanto que cada uno de los oyentes no podía dejar de prestar su atención y hacerse participe de los hechos.
- Descendimos hacia los valles cercanos, buscando y rebuscando por cada rincón donde antes habíamos podido sembrar las semillas, pero no pudimos ver ninguna plantay mucho menos alguna flor.
Les contó cómo no se desesperaron y continuaron su búsqueda, pero entonces apareció de pronto una figura espeluznante sobrevolando el cielo que comenzaba a clarearse poco a poco. Era un dragón negro el animal paso como una exhalación a su lado, di un medio giro y volvió en pos de ellos...
Drako se precipitó a toda prisa lo más cerca del terreno posible, su color azul se notaba cada vez más y eso lo hacía vulnerable, sin embargo el dragón negro al ser de mayor tamaño no era tan ágil como el dragón azul de Gabriela. Gracias a ello logró colarse por una alameda cercana a un recodo de un caudaloso río y buscar refugio entre los árboles para despistar al vigía, descansar antes de emprender la huida.
- Allí cerca de donde nos encontrasteis - Dijo la niña observando al resto del equipo - descansamos un poco, sabíamos que os preocuparíais así que no queríamos demorarnos más. Decidimos arriesgarnos y partir de inmediato, pero...
Gabriela se detuvo un instante, tenía un nudo en la garganta como si el recuerdo le doliese... Tomó aire y con ella todos los presentes y continuó...
- Cuando nos disponíamos a partir, apareció un gran toro de color blanco con manchas negras y detrás de el una pequeñísima anciana con un pañuelo negro en atado en la cabeza y un callado largo con el que asuzaba alanimal animándolo a seguir adelante.
- Vamos Niño! - le decía la anciana que vestía ropajes grises y negros un poco harapientos. Una vez que logro sobrepasar al animal para ver que lo detenía se quedó helada y hasta se hizo la señal de la cruz.
- Ave María purísima!!! - La anciana no daba crédito a lo que veía - Y yo que pensaba que ya lo había visto todo, Madre mía!
- Era deesperarse que se sorprendiese pero...-  La anciana no paraba de hacerse la señal de la cruz mientras se acercaba a los integrantes del Equipo Mágico, cuando al fin la tuvieron frente a frente, los sorprendidos fueron ellos, la anciana no se detuvo ahí, sino que se desvió unos pasos mas allá y se coloco de rodillas frente al tronco de un viejo álamo, allí miró hacia el cielo y extendió sus brazos en señal de agradecimiento.
- En fin - dijo Gabriela - Los sorprendidos fuimos nosotros - La anciana se volvió haca mí y me indico con un ademán que me acercase junto a ella.
- Ven hija, ven a ver el milagro de la vida! Acércate!!
- Cuando llegué junto a ella me indico un hueco cerca de la raíz del viejo álamo donde se colaba una rayo de luz del sol. Para mi sorpresa me encontré frente a una pequeña planta de la se descolgaba un manojo de rojas flores, muy vivas y llamativas.
La niña y la anciana se miraron y se abrazaron como si cada una conociese el significado de  la existencia de aquella flor, y es que...
- Una flor mágica estaba allí - La niña se emocionaba al contarlo - Aquella anciana sonreía y asentía con la cabeza mientras sonreía junto conmigo, daba gracias al cielo por aquella bendición...
- La anciana me llevó luego hasta su casa, de adobe y paja seca, muy humilde, sin televisión, ni luz, ni ninguna comodidad. Busco y rebusco un tarro de leche vacío y una pequeña pala. Volvimos a lugar donde Drako ya completamente azul luchaba con el gran toro que quería devorarse la flor...
- Niño! Ya basta! Fuera, fuera!! No molestes a nuestros amigos...
- La anciana no dejaba de sorprenderme - Comentó Gabriela - Volvió a arrodillarse junto al tronco del viejo álamo y con mucho cuidado cambió la planta de sitio, colocándola en el tarro para regarla con un poco de agua que traía en una pequeña taza de loza un poco maltratada. Luego me la dio diciéndome...
- Cuidala pequeña amiga, yo ya soy muy vieja y mi descanso llega pronto más aún sabiendo que la libertad vuelve a mi tierra...Gracias!!!
- Dicho esto la anciana me dio un fuerte abrazo y se marchó hacia su casa, esta vez seguida por su menudo Niño, que sabía que se acercaba la hora del pienso. Ahora si que podíamos irnos!
- Pero antes de que pudiese montar y dirigirnos a dar la buena nueva al resto del equipo, una enorme mole de color negro apareció para cortarles el camino, el dragón negro estaba delante de ellos, pero...
- El dragón estaba de espaldas! - Dijo la niña - Si, el dragón había caído como una piedra sobre la alameda y estaba mirando en dirección al río, es mas ni siquiera se había girado para mirarnos, y de pronto se desplomó y entonces fue cuando vi a Clío y a los demás aparecer detrás del cuerpo del dragón caído... y fue También cuando mi corazón se llenó de alegría... El hechizo se había roto al fin y el País de la Libertad volvía a ser como hace tiempo, una tierra maravillosa!!!
Dicho esto todos se levantaron y corrieron a abrazarse con la niña y luego de las risas, los abrazos y las felicitaciones, se dispusieron claro...! A seguir dando cuenta de la merienda deliciosa que se había interrumpido un instante para poder oír a Gabriela y su maravillosa historia!

1 comentario:

maite tobio roldan dijo...

¡¡Me encanta!!,dragones,hechizos,y buenas intenciones, y es que el Equipo Magico, es fantastico...y el autor de este cuento, ¡genial!...Un beso!!.