sábado, 16 de abril de 2016

Viajando al Mundo de los Espejos...

Gabriela y Gabriel, sentados en el acantilado al amanecer recordaban su última aventura. Miraban al mar, escuchaban el sonido de las olas, y reían al recordar la aventura vivida.
Rodeados de flores, oliendo a mar y a primavera, se tumbaron los dos sobre la hierba fresca. Gabriela cerró los ojos, le había entrado un poco de sueño y se quedaba dormida, pero algo hacia cosquillas en su mano, pensaba que era su padre y rápido le dijo,mientras reía:
¡ papá, dejame !
Gabriel también había cerrado los ojos, pero al escuchar la risa de Gabriela, se volvió a mirarla, y se dio cuenta que quien estaba haciendo cosquillas a su hija, era un hada azul,.
¡ hola!- dijo el hada.
-Mi nombre es Azuzena, soy el hada de la primavera.
¡ Hola Azuzena !, contestaron casi a la vez Gabriela y su papá.
Azuzena comenzó a hablar, les había preguntado, si les gustaba la primavera y el olor de las flores, el sonido de los pajaros y el olor de la hierba fresca, y mientras contestaban, el paisaje había cambiado totalmente. Ya no se oía el mar, aunque si había sonido de agua, olía a flores,y además todo estaba rodeado de pasto fresco. Los miembros del Equipo mágico, se miraron entre si, extrañados, sin saber que estaba pasando y como habían llegado allí.
Azuzena reía contenta,acompañando a los pajarillos,que revoloteaban felices en el gran cielo azul.

Corriendo en la lejanía, veían a alguien venir hacia ellos, pero no lograban saber quien era, todavía estaba demasiado lejos y además no era demasiado grande, así que se volvieron a mirarse sin entender nada.
Cuál fue su sorpresa, cuando al acercarse pudieron ver entonces, que se trataba de Aurora, su amiga de aventuras.
Al llegar donde ellos, y tras recuperar la respiración tras la carrera,les pidió que la acompañasen a un lugar. Extrañados por la petición y sobre todo, por no contar con la información necesaria, decidieron seguirla, dejando atrás a Azuzena y a los pajarillos, que seguían ensimismados en sus propios juegos.
Mientras caminaban siguiendo a Aurora,el camino nuevamente fue transformándose y no sabían muy bien porque, era como viajar en el tiempo, como si en cada paso dado , estuviesen en un nuevo lugar.
Los arboles cubrían la mayor parte del paisaje y Aurora cada vez,se alejaba mas de ellos, era como si estuviese escapando de algo o de alguien. Todo era muy extraño, y los dos miembros del Equipo mágico, se miraban en silencio, caminando mas rápido cada vez y sin perder de vista ningún detalle. De pronto, algo les llamo la atención, y sin casi ni tiempo a prepararse, de un viejo árbol cayó un duende, vestido de negro y con un gorro dorado, Gabriela,agarro su colgante mágico de la Sabiduría y Gabriel hizo lo mismo con el suyo. Sus fuerzas,se mantuvieron unidas, mientras el duende reía sin parar. Ramas oscuras,piedras y la entrada de una cueva, era lo que se podía ver en aquel lugar, oscuro y sin ninguna luz. Pero sin esperarlo, una gran luz inmensamente fuerte lo invadió todo,dejando al Equipo mágico sin poder ver nada. Los haces de luz de sus colgantes dejaron de irradiar luz, y cayeron de sus manos. Tras la fuerte explosión de luz, y sin haber recuperado todavía la visión plenamente, una figura borrosa, se vislumbraba ante ellos. Gabriela, reconoció enseguida aquellas ropas,¡ eran de su amiga Aurora !,y rápidadamente dijo:
¡ menos mal que estas aquí Aurora!.
Esta, al oírla, comenzó a reír y a transformarse en un hada oscura con un halo negro y dorado que la rodeaba.

Gabriela no salia de su asombro, ¿ Aurora ?- decía la niña, sin entender que era lo que ocurría.
Gabriel del otro lado, había recuperado los colgantes mágicos, y los mantenía unidos, para poder usarlos en cualquier momento sin que pudieran volver a perder su poder.
Sin mas, una gran ventisca,provocada por el hada oscura arrastro a Gabriela, hacia el interior de la cueva, sin que Gabriel pudiera rescatarla. Ya en el interior, la niña se encontró otra nueva sorpresa y es que dentro de un gran caldero, estaba su amiga Aurora, esta vez si, la verdadera, lista para ser parte de un gran hechizo. El hada, se colocó al lado del caldero,seguida de su duende, que arrastraba,un gran saco, preparado para la pócima.
El hada oscura entonces dijo:
-  ¡ Así que vosotros sois el Equipo mágico, el poderosísimo Equipo Magico! !,soltando una carcajada horrible.
Pues debéis saber, que tendréis que tener una fuerza infinita para vencerme, o bien...
¡ entregarme sin demora, vuestros colgantes mágicos, entregándome también vuestra fuerza,o tu raquítica amiga sera un ingrediente mas de mi pócima !.
Gabriela estaba tan sorprendida, que no podía reaccionar, no sabia que suerte había corrido Gabriel,poseedor de los dos colgantes mágicos...
¡ Ah ! - dijo la bruja, ¡ uno ya lo tengo en mi poder, he decir que no me costo demasiado recuperarlo !. Y los otros dos, bueno, los otros dos,ya están aquí, y deberéis entregarmelos sin demora.
¡ Nunca!- grito Gabriela, enfureciendo al hada oscura,tanto que sus ojos Se volvieron rojos,como si de rubíes se tratasen, ¡ Oto ! ,grito el hada ¡ enciende el fuergo !. Y allá fue, cogió una pequeña madera y se acerco a unas de las velas,prendiendo el palo.Las niñas se miraron indecisas,y a la vez temerosas por no saber que podrían hacer para combatir el poder de aquella malvada hada,y terminar con ella.

Cuando Oto  iba a prender definitivamente la hoguera, para que el caldero  comenzase a calentarse, dos intensos rayos de luz,entraron en la cueva, uno verde y uno azul,dando pie a que el colgante que estaba en poder de la bruja de color rojo,se uniera con su destello a los otros dos. Un gran remolino de color, cambio el color de la habitación, y de la nada, unas grandes ramas, de un gran árbol, atrapo a Oro y al hada oscura entre sus ramas. El hada,gritaba enfurecida, sin poder moverse al igual que su duende asistente, y poco a poco fueron tragados por aquel remolino que se metía dentro del caldero. La luz lleno todo de nuevo, habían desaparecido la oscuridad, la cueva y los grandes árboles. El sol iluminaba, todo, allí estaban los dos miembros del Equipo mágico, de nuevo,tumbados en la fresca hierba en el acantilado. Se miraron y Gabriel,se miro su mano derecha,comprobando que los colgantes mágicos estaban en su mano. Volvieron a cerrar los ojos y sin mas, se quedaron allí riendo y charlando.
Pero... ¿ Que paso con Aurora ?, ¿ Habría vuelto a su casa ?... ¡ Quien sabe !,no os perdáis la próxima aventura del Equipo mágico,para descubrirlo... ¡ Hasta pronto duendes y hadas!.

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